Las urbanizaciones y condominios en la periferia de las ciudades utilizan sistemas de organización urbana, configuración espacial y soluciones constructivas en donde NO se toma en cuenta la sustentabilidad social y ambiental. Por ello es pertinente la reflexión profunda en un nuevo siglo con condiciones de producción muy distintas a los anteriores.

Al ubicar los condominios y urbanizaciones en zonas periféricas: 

Se aumentan las distancias y los tiempos de viaje. Los usuarios no tienen sus trabajos cerca, ni servicios o equipamientos. Tampoco hay espacio público. En el caso de los sectores medios y altos, generalmente las mujeres tienen que invertir ingentes cantidades de tiempo en ser “choferes” de hijos y adultos mayores, situación que limita su desarrollo profesional y personal. En el caso de la vivienda social, los niños y adultos mayores tienen que permanecer solos en estas casas alejadas. 

Se promueve una total dependencia de modos motorizados que genera un círculo vicioso: a mayor cantidad de viajes motorizados se demanda la construcción de más carreteras que a su vez incentivan un mayor uso de automóviles particulares. Esta situación afecta al medioambiente por el consumo excesivo de combustibles fósiles, las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación del aire, el ruido, los problemas de salud asociados, entre otros. 

Las ciclovías y caminos peatonales, si es que existen, no conducen a ninguna parte pues los muros de las urbanizaciones son impermeables y aumentan la sensación de inseguridad al caminar junto a ellos. 

Se encarecen las infraestructuras y servicios. En varios casos tienen que ser financiados por los propios usuarios o a través de impuestos sobre toda la población. En el caso de la vivienda social en ocasiones no existen servicios de calidad: sistemas de agua que no sirven, redes eléctricas incompletas, deficientes sistemas de aguas residuales, deficiente servicio de recolección de basura.

La ubicación de estas urbanizaciones y condominios deja a los usuarios lo peor del campo: grandes distancias a los centros de trabajo, escasez de equipamiento comercial, educacional y de salud, largos viajes para satisfacer necesidades; y lo peor de la ciudad: gastos comunales altos, espacios públicos inexistentes o escasos.


El grupo de investigación LlactaLAB – Ciudades Sustentables de la Universidad de Cuenca ha lanzado la campaña #LaOtraCaradeLaCiudad con el fin de aportar con evidencias al debate de la ciudad para un público amplio. Los datos, cifras y evidencias presentadas están basadas en investigaciones realizadas por LlactaLAB  y en publicaciones científicas, académicas y oficiales. Puedes seguir el debate en las redes sociales, en Twitter o Facebook.

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