El modelo de ciudad que fomenta las urbanizaciones y condominios cerrados, con puertas y guardias privados, está en contra de la sostenibilidad. Este proceso de auto-segregación genera inseguridad y aislamiento tanto para el que vive dentro como para el que está afuera. El control y la vigilancia permanente no son la solución para mejorar la calidad de vida. Proponemos, más bien, una nueva ética urbana de convivencia y fortalecimiento de lo comunitario que debe estar en el centro de nuestros esfuerzos para construir ciudades más justas.

Este modelo de urbanización genera, además, graves problemas de conectividad ya que cada urbanización o condominio plantea su propia malla vial sin conexión con las calles de los conjuntos y barrios vecinos. Esta situación crea una red vial fracturada con viajes artificialmente largos; en donde se dificulta el transporte público y el uso de sistemas de movilidad sostenibles. Por ende, el modelo afecta al medioambiente al promover el consumo excesivo de combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero por el uso indiscriminado del auto privado.

Los barrios cerrados suelen también ser tremendamente homogéneos, carecen de usos diversos, no dan cabida a otros sectores de la sociedad y tienen escasez de espacio público.

En definitiva, con este tipo de urbanización se promueve una densificación errónea, entendida como la construcción exclusiva de vivienda sin tomar en cuenta todos los otros componentes de la sostenibilidad urbana, particularmente la cohesión social.

Existe evidencia que muestra que un proceso de urbanización bien planificado y diseñado aumenta la productividad urbana que puede ser redistribuida y reincorporada para mejorar la ciudad en su totalidad.

Por lo anterior, es urgente que el estado retome su rol de planificador y administrador de la ciudad -fomentando una ciudad compleja, abierta, innovadora, cohesionada, con múltiples posibilidades y oportunidades-; y particularmente de la malla vial, primaria y secundaria, cuya conectividad debe estar garantizada para privilegiar el bien común por sobre los intereses privados. Una red en la  que resulte fácil implementar una malla integrada de transporte público, en la que se reserve los lugares con mejor accesibilidad para los espacios públicos y el equipamiento.


El grupo de investigación LlactaLAB – Ciudades Sustentables de la Universidad de Cuenca ha lanzado la campaña #LaOtraCaradeLaCiudad con el fin de aportar con evidencias al debate de la ciudad para un público amplio. Los datos, cifras y evidencias presentadas están basadas en investigaciones realizadas por LlactaLAB  y en publicaciones científicas, académicas y oficiales. Puedes seguir el debate en las redes sociales, en Twitter o Facebook.

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